Una casa de dos pisos

Particularidades de una migración La familia Proal, originaria de la zona alta de Barcelonnette (probablemente de la aldea de Saint-Flavy), desciende de Joseph Joaquim (1838-1919), agricultor de montaña quien, como muchos otros franceses, deja su valle natal en busca de una vida mejor. El destino privilegiado de los expatriados franceses a mediados del siglo XIX era el continente americano y sobre todo Luisiana[1]antigua colonia vendida a Estados Unidos en 1803 en donde todavía dominaba la lengua francesa y que además contaba con el puerto de la Nueva Orleans, placa giratoria del “Atlántico comercial”: Cuba, México y el Caribe. Joseph y su mujer Clémentine Froissier, se establecen en Algiers, barrio del gran puerto en donde nace un hijo, Frédéric, en 1864. La vida no era simple en esta colmena cosmopolita y sobre todo, la economía típica de las plantaciones de esclavos, no correspondía a las costumbres de un montañés de los Bajos-Alpes.

La familia decide atravesar el Golfo de México, con destino a Veracruz pues habían oído hablar de Jicaltepec, una comunidad de franceses implantada contra vientos y mareas unos treinta años antes, a lo largo del río Nautla. El trabajo físico es el requisito indispensable para desmontar y cultivar las tierras limítrofes de la Colonia cuya propiedad no es legalmente reconocida a los franceses. En una carta enviada a Barcelonnette en 1900, Joseph describe la colonia tal como la descubre:

Llegué aquí en 1865. Encontré una gran cantidad de franceses y francesas, casi todos del Franco-Condado, departamento de la Alta Saona, todos cultivadores. En aquella época, no eran propietarios, eran solo granjeros y los techos de sus casas eran de paja; pero todo cambió a partir de 1874, cuando pudieron adquirir las tierras. Ahora las casas son de ladrillos y los techos son de tejas.
He aquí cómo están instalados: desde la desembocadura y a todo lo largo del río están situadas las casas, a mas o menos 25 metros de la ribera; el camino pasa entre la ribera y las casas, la mayoría se suministra en agua a partir del río mientras que otras tienen pozos[2].

La particularidad de este primer “ubayen” implantado en Jicaltepec (en donde encontramos muy pocos), es ser y seguir siendo agricultor, porque la naturaleza de los Barcelonnetes los orienta más bien hacia el gran comercio de novedades (ropa blanca, artículos de moda, etc.), la mayoría de las veces en los grandes centros urbanos. Observamos en el caso de Joseph, una adaptación necesaria a las condiciones climáticas de esta zona tropical muy fecunda, cuya ventaja será, durante todo el Porfiriato, la producción de vainilla de excelente calidad. Una vez lanzada su plantación, y con la ayuda del hijo que ha crecido, el duro agricultor (prematuramente viudo en 1869), asoció el cultivo a la comercialización de las preciosas vainas lo que constituiría la época de oro de los colonos franceses. En efecto, desde los años 1880, la Colonia acosada se trasplantó al otro lado del río, San Rafael nace al desmontar y ser vendidos en lotes los terrenos disponibles alrededor del nuevo pueblo, particularmente en Telaya, antiguo paso del río.

¿Cuándo fue edificada la Casa Proal que conocemos? La tradición oral sitúa esta construcción bastante tarde: hablando a veces de la conclusión de las obras hacia 1903.

Una lectura de los archivos privados nos permite sin embargo modificar esta datación pues, en una carta del 18 de junio del 1888, Jean Desoche escribió:

Proal está construyendo una casa; logró una cosecha bastante buena el año pasado, lo que lo puso en buena situación. Casi todo el mundo en la Colonia está bastante bien económicamente, se construyen muchas casas y las familias aumentan[3].

Periodo de prosperidad y de crecimiento; Frédéric quien tiene ahora 24 años ayuda a su padre, casado por segunda vez con Anne Millot [4] quien dio a luz a una niña Louise (1880). Él mismo se casaría en 1896 con la hija mayor de Jean Desoche, destilador, rico agricultor originario de la Alta Saboya, lo que sitúa Proal entre los colonos que llegaron tarde, fuera del primer núcleo de los borgoñones: montañeses emprendedores, que cuidan de no “mezclarse” (con la población del lugar). Prosperan rápidamente: la construcción de una gran casa (Frédéric Proal tendrá 6 hijos, 2 niños y 4 niñas), de dos pisos, de tipo colonial es sin duda alguna el signo exterior de esa riqueza, el segundo nivel será motivado por las crecientes frecuentes del río.

El edificio es hermoso, con su gran tejado en forma de pagoda, sus galerías cubiertas a columnatas. En sus muros, una doble fila de ladrillos, de pie y acostados uno contra el otro, da a las paredes el espesor necesario. Las columnas del piso de bajo son también de ladrillos en media-luna, todo ello recubierto de cal de ostras y de arena, liado con jugo de nopal y clara de huevo; se dejaba secar algunos días la mezcla que tomaba a la luz del sol una blancura brillante. En el suelo, losetas de arcilla, mientras que el del segundo piso era de madera, como en los puentes de los barcos; todas las vigas, numerosas pero finas, son de pino de Canadá. Las herrerías fueron forjadas por Visconti; los picaportes de porcelana vienen de Francia, mientras que las gradas de la escalera son de piedra rosada extraída en Teziutlán y enviada a lomo de burro[5]. Así pues, la orgullosa casa domina de una cabeza a todas sus vecinas.

Exito El 26 de septiembre de 1897, 13 productores de vainilla de San Rafael se asocian con el fin de asegurar la coherencia de las cosechas y de los precios de venta ; entre ellos, Frédéric Proal ocupa el segundo lugar (25 000 vainas) después de Charles Chatrenet (60.000)[6]. La plantación es floreciente como lo demuestra su progresión: en un informe oficial sobre el comercio de la Colonia (16 de junio del 1909)[7], Jean Desoche convertido en agente consular censa a Frédéric Proal entre “los vendedores de vainilla que tienen de 200 a 500.000 vainas para exportar” [8]; aparece también en la lista de las principales explotaciones agrícolas: “cosecha 80.000 vainas de vainilla y 30.000 quintales de café”.

Revolución! Todos estos factores explican sin duda ciertos celos y posiblemente animosidad. Cuando el cielo se ensombrece durante las primeras horas de la Revolución en San Rafael, unos meses después del asesinato de su suegro Jean Desoche y de su cuñado Théophile (6 de enero del 1913), la Casa Proal no tardaría en ser atacada también – ¡Milagro! Frédéric junto con su familia resulta indemne:

Jicaltepec, el 16 de noviembre del 1913,

El Agente Consular de Francia en Jicaltepec y San Rafael al Señor Vicecónsul de Francia en Veracruz

Tengo el honor de confirmarle mi telegrama de este día, que dice: ‘’Siguen atentados Paso de Telaya – Anoche hirieron Federico Proal, de tiro de carabina, afortunadamente leve. Cinco individuos entraron hasta puerta su casa, exigiéndole dinero. Carta detalles.’’
Efectivamente, el Sr. Frédéric Proal, quien vive en Paso de Telaya en la otra casa de 2 pisos, como la de T. Couturier que asistía al banquete en San Rafael; se encontraba en su casa y al término de la cena a las 6 de la tarde, se levanta de la mesa, y al ir a la puerta, se encontró cara a 3 individuos, ennegrecidos con hollín, exigiéndole todos ellos su dinero. De inmediato él les dio su cartera que contenía alrededor de $ 50, diciéndoles que era todo; justo en ese momento recibió una bala que le rozó la cabeza y las otras 7 balas se incrustaron en el marco de la puerta, a 10 cm de su cabeza; parece que había dos otros individuos enmascarados con un pañuelo y fue uno de ellos el que tiró.
Sepa que el Sr. Proal fue yerno del difunto Desoche, familia envidiada por su dinero; es todo lo que sé, en este momento. Continuamos la búsqueda (nosotros mismos). Lo mantendré al tanto; por favor, avísele al Gobernador y al Sr. Lefaivre.


Alphonse Roussel


Rectificado con estos términos por el juez de Jalacingo: El 15 de noviembre, cuando a las 7 de la tarde el susodicho Fr. Proal, norteamericano [gentilicio tachado y corregido al margen por Brouzet: francés!] se encontraba en su casa, penetraron ahí cinco hombres conducidos por un jefe enmascarado, armado de una carabina; los otros iban armados solamente con machetes y la cara descubierta, sin que a pesar de esta circunstancia, algo haya permitido al Sr. Proal reconocerlos. Simplemente notó este detalle: la probabilidad de que fueran jóvenes. El que tenía la carabina apuntó hacia el Sr. Proal diciéndole: “¡La cartera o la vida!” Aterrorizado por un ataque tan inesperado, dio sin vacilar la cartera que contenía 14 pesos y como esta suma no contentaba las aspiraciones de los bandidos, le reclamaron más dinero; les respondió que no tenía más, en ese momento el hombre enmascarado descargó sobre el su carabina y como no tuvo tiempo de ajustarla bien, nada más uno de los proyectiles lo hirió ligeramente en la cabeza, los otros tiros fueron a incrustarse en una ventana. A causa de la agitación, de las llamadas de auxilio de la familia, los bandidos huyeron sin que se hubiera podido aprehenderlos a pesar de la rapidez de los vecinos, de la policía y de las fuerzas federales del lugar. Más tarde, los sospechosos León y Manuel [falta una línea debajo de la página] fueron detenidos. Hasta hoy, los señores León no han pudieron comprobar la tímida defensa que propusieron y existen elementos que permiten presumir su responsabilidad. Los datos presentes proceden de la declaración del señor Proal y por medio de ellos, podemos darnos cuenta de las inexactitudes cometidas por el Agente Consular de Francia en Jicaltepec en su informe al Consulado de Francia. (…)

Patria y Libertad

Jalapa-Enriquez, 29 de diciembre de 1913.

El Gobernador Provisional,,

Manuel R. Ruiz.[9]

Así pues, la familia atravesó los disturbios revolucionarios sin otra catástrofe. Se cuenta que dada la inseguridad y las bandas de diferentes facciones que transitaban por la región, secuestrando a veces, en busca de “carne fresca’’, las hermosas señoritas Proal pasaron largas horas escondidas en la gran carena del ático, arriba de la casa paternal.

El despertar de la Bella Durmiente- Después de la muerte de su padre en 1919, Frédéric sigue su vida de agricultor cultivando su jardín. Apreciaba particularmente la pesca en el río, abundante en peces en aquel entonces. Octogenario, fallece el 22 de septiembre de 1944, cuando un violento huracán devasta el valle; la inundación que resultó impidió durante tres días la inhumación de su cuerpo. Marie Desoche, su viuda, mantiene la casa, con su huerto y su corral a la manera de los primeros colonos, en un entorno agreste que tantos recuerdos despierta en su nieta Virginia. Pero aislada, abandonada por la familia que prefiere San Rafael, la gran propiedad vio sus tierras invadidas en los años 1980 y, con la casi desaparición de la vainilla, quedó cercada con grandes platanares.

Casi en ruina al principio de los años 2010, Samuel Proal la cede a Carlos Couturier para que la restaure sin traicionar el concepto de sus constructores, creando une residencia para artistas inmersos en la esplendida naturaleza del trópico, un retiro sensual que inspira la creación. Con esta nueva vida, no hay duda que la vieja dama que valientemente atravesó tantas tormentas empiece una fase inédita de su carrera.

 

 

Jean-François Campario

21 de abril del 2016.

 

 

[1] No hay que perder de vista que les hermanos Arnaud, pioneros de la presencia de los Barcelonnettes en México, primero intentaron suerte en el delta del Mississipi.

[2] Carta al notario François Arnaud, Jicaltepec, 29 de abril de 1900. Fondos del Museo de la Sapinière, Barcelonnette.

[3]Carta de San Rafael, a su antiguo socio de la destilería, Georges Galley, coll. part.

[4] Jean Desoche, 7 de marzo del 1891 : «El bueno Proal está siempre alegre y su pequeña mujer también »

[5] Testimonio de Samuel Proal, ultimo dueño de la familia.

[6] Archivos de la familia Bernot, Mexico.

[7] MAE-DAD Nantes, Veracruz 9, n° 39.

[8] Lo que lo sitúa en una muy buena posición, después de Carlos Couturier, Felipe Bernot, la viuda Castagné y Carlos Stivalet que totalizan las 100 000 vainas.

[9] Dossier Attentats de 1913, MAE-DAD Nantes, Veracruz 23.