El pozo y el embudo.

“La chimenea es el embudo invertido, el agua no corre pero el humo sube y sé disipa.”
Pauline Toyer.

Antes de interesarse en las formas, los artistas sueñan las materias. La imaginación artística es fundamentalmente material: la pasta de los colores, el grafito del lápiz, el bronce de la escultura, la emulsión y el papel de la fotografía acechan su deseo de hacer.
Pero eso es aun más evidente para el escultor. Construir un horno, compactar los ladrillos, no es únicamente preparar lo necesario para cocer la tierra: ya es la primera labor artística. El filosofo Gilbert Simondon, reflexionando sobre le modo de existencia de los objetos técnicos, justamente tomaba como ejemplo los ladrillos, demostrando que su fabricación no resulta una simple imposición de un molde sobre material inerte. Su forma no le es “exterior”, si no que resulta de un proceso continuo que solidariza indisolublemente con el material transformado.

Pauline Toyer, al construir su horno, hace de cada ajuste técnico un momento artístico, dado que todos contribuyen al mismo tiempo a revelar un mundo, el de esta región de México, donde la alfarería ocupa un lugar utilitario y simbólico central. Al repartir los gestos ancestrales y siempre actuales de otras mujeres que hacen piezas de cerámica para ceremonias tradicionales, ella se pregunta sobre el lugar que tienen en la economía de los intercambios humanos. Y también sobre el carácter quizás emancipatorio para ellas -al contrario de lo que suele considerarse en las sociedades europeas- de una cierta reapropiación del ámbito domestico, especialmente entre las más pobres y explotadas.

El proyecto del horno – en todo caso – vincula para Pauline la cuestión feminista y la cuestión ecológica con miras a un acto político. Es una manera de integrar en la esfera del arte materiales ordinarios y gestos elementales poco considerados, mientras que el mudo simboliza la fragilidad de lo vivo que no obstante descansa en una base cada vez mas estrecha. La confrontación de estas dos situaciones se halla en el corazón de esta reflexión plástica y resume el compromiso de una artista confrontada súbitamente con una realidad que en apariencia podía conocer pero de la cual ha adquirido conciencia realmente durante su residencia. Sus ademas trabajos aquí versan en el fondo sobre esta intuición que articula equidad, biodiversidad y el lugar de las mujeres en una sociedad patriarcal heredera de una situación colonial que no se circunscribe solamente a México.

Gilles A. Tiberghien ( Traducción del francés por Fatima Rateb)

2019


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